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Fallen Worker: Abimael Contreras, Tennessee

In March 2012, Abimael Contreras (31), was working on a barge on the frigid water of the Nickajack Lake in Marion County, Tenn., when he slipped into the water and was dragged to death by his heavy tool belt. He was the fourth worker killed on Tennessee Department of Transportation bridge projects, where the contractor Britton Bridge LLC was found responsible for serious safety violations related to the loss of life.

Originally from the small town of San Andres Tlalamac in Atlautla, Mexico, where his widowed father and several siblings still live, Abimael came to the United States when he was a teenager. In the years since his arrival, he stayed in close touch with family members on both sides of the border, but he had made Tennessee very much his home.

All his life, Abimael was a person who made friends easily, and other people were often drawn to him. His sisters -- who live and work in Tennessee and whose lives were closely laced with his -- describe how many people came to the funeral home on the two days when a circle of birth family and family-by-marriage received friends there. They say there was no room for all those who came to pay respects, including friends, fellow players from his beloved soccer team, and co-workers from the decade he had spent as part of a construction crew on bridges and other jobs. Many were members of the Latino immigrant community near his home, and many others were native-born friends. Abimael was equally comfortable and connected in both communities. 

Although he did not yet have biological children of his own, Abimael was a devoted stepfather to his wife’s children. He will be sorely missed by this Tennessee family he left behind. His Mexican relatives are also devastated to lose the son and brother they had not seen since he left home in his teens.

Something that causes his sisters special pain when they think about Abimael’s untimely death is the fact that he had come within a few months of achieving a long-held dream. He planned to leave his employer and go into business on his own. For years, he had been saving and planning for the day he would open his own lawn-care business. His sisters had long worried about his job requiring such heavy work and about various ways they felt his employer did not treat its workers fairly. They were looking forward to his getting out from under all that and beginning to build his and his family’s future more on his own terms.

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ABIMAEL CONTRERAS

Abimael Contreras tenía 31 años de edad el día que se cayó de un barco al agua fría de 60 pies de hondura del Lago Nickajack en el condado de Marion, arrastrado a la muerte por el peso de las herramientas que llevaba en su cintura. Este incidente que occurió en marzo de 2012 incrementó a cuatro el número de personas que se han muerto en proyectos de construcción de puentes auspiciados con fondos del Departamento de Transporte de Tennessee (TDOT) y dirigidos por el contratista Britton Bridge LLC, y en los cuatro casos se ha determinado que Britton Bridge LLC fue responsable de serias violaciones de seguridad que contribuyeron a la pérdida de estas vidas.

Abimael proviene del pueblo San Andrés Tlalamac del municipio Atlautla, México, donde todavía radican su padre enviudado y varios hermanos. Abimael vino a los Estados Unidos cuando tenía 19 años. Durante todos estos años siempre mantuvo relaciones estrechas con miembros de su familia, tanto en México como a este lado de la frontera, y consideraba a Tennessee como su hogar.

Toda su vida Abimael era una persona que tenía muchos amigos, era muy amigable, y muchas personas se encariñaron de él. Sus hermanas, que viven y trabajan en Tennessee y que lo veían a menudo, tan entrelazados que eran en la vida cotidiana, relataron que los dos días del velorio su familia de nacimiento y la familia de su esposa recibieron tantas personas que no cabían en el lugar. Esas incluían sus amigos, los jugadores de su querido equipo de fútbol, y los trabajadores con quienes había compartido una década trabajando en puentes y otros proyectos de construcción. Muchos eran amigos de la comunidad de inmigrantes latinos que vivían cerca de su casa, pero varios eran amigos nacidos aquí en los Estados Unidos. Abimael se llevaba bien con todos y tenía amistades de las dos comunidades.

Aunque no tenía hijos propios, Abimael fue un hombre atento a los niños y se dedicó a ayudar en la crianza de los hijos de su esposa y de sus hermanas. Su familia en Tennessee lo echa de menos tanto. Y su familia en México, devastados, por haber perdido a un hijo y hermano que no había podido regresar a visitarlos desde que salió de su pueblo natal.

Algo que le causa mucho dolor a sus hermanas es pensar que la muerte de Abimael ocurrió cuando solo le faltaban unos meses para realizar su sueño de dejar de trabajar en construcción y comenzar su propio negocio. Por años estuvo ahorrando y acumulando la maquinaria necesaria para comenzar un negocio de cortar el pasto y mantener las yardas. Sus hermanas ya tenían muchos años de estar preocupadas por el trabajo pesado de su hermano y las diferentes maneras en que el empleador no trataba bien a sus trabajadores. Ellas esperaban ansiosamente ese momento cuando Abimael iba a poder salir de todo eso y comenzar a crear un futuro nuevo para él y para su familia.

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